Encendido consciente
Antes de tocar la mecha, formula una intención breve: claridad, amabilidad, coraje. Observa la cera, inhala a distancia y permite que la primera ola aromática te encuentre. Evita colonizar la habitación: una vela pequeña basta. La respiración en cuatro tiempos sincroniza cerebro y pecho, preparando tu lista de prioridades con suavidad. Ese minuto inaugural, repetido cada mañana, crea un anclaje estable que resiste correos urgentes, noticias inquietas y prisas ajenas.